SANTIAGO, República Dominicana — Para los residentes de Las Palomas, un sector rural del municipio de Licey al Medio, el colmado de Wilton Miguel Arias Arias era bastante más que un punto de suministro de bienes básicos: funcionaba como el centro neurálgico y social de la comunidad.
Durante décadas, Arias Arias, de 61 años, atendió el mostrador con una cercanía casi paternal, ofreciendo crédito, conversación y auxilio a cuanto vecino cruzara su puerta. Ese ritmo cotidiano se interrumpió de forma trágica cuando el comerciante falleció en el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), exactamente 14 días después de recibir dos impactos de bala durante un asalto a mano armada en su propio establecimiento.
La secuencia del ataque, reconstruida mediante los informes de la Policía Nacional y los relatos de sus allegados, comenzó el pasado 14 de septiembre. Dos hombres, aún no identificados por los investigadores, irrumpieron en el local exhibiendo una pistola para despojar al comerciante de una cadena, un guillo, un anillo de oro y una cantidad indeterminada de dinero en efectivo.
La vocera de la Policía Nacional en el Cibao Central, Fiordaliza Popa, confirmó que durante la confrontación se produjo un forcejeo en el que los agresores hirieron de gravedad al propietario antes de darse a la fuga.
La esposa de la víctima, Yudiselys Arias, presenció parte de la agresión y relató que uno de los asaltantes llegó a manifestarle verbalmente a su esposo que no deseaba dispararle. Sin embargo, la tensión del momento derivó en dos detonaciones a quemarropa. Tras el atraco, el comerciante fue trasladado de urgencia al HOMS, donde permaneció en estado crítico durante dos semanas.
Pese a la severidad de sus lesiones, la familia guardó esperanzas cuando, hacia el jueves posterior al ataque, Arias Arias experimentó una notable mejoría temporal que le permitió recuperar la conciencia, hablar con sus familiares y relatar de viva voz lo sucedido. No obstante, el espejismo de su recuperación se disipó al día siguiente con un rápido deterioro sistémico que culminó en su deceso el pasado domingo.
A medida que los agentes de la División de Homicidios y el Ministerio Público recopilan evidencias para dar con los responsables, el duelo de la familia ha comenzado a transformarse en un reclamo de investigación más amplio. Sus allegados han manifestado públicamente serias dudas sobre la naturaleza del crimen y cuestionan si el hecho fue únicamente un atraco fortuito.
José Arias, cuñado del fallecido, expresó que existen incongruencias en la reconstrucción del asalto e instó a los fiscales a investigar si existió un autor intelectual detrás del trágico suceso. Tras señalar que existen detalles de la escena que «no encajan», la familia ha pedido formalmente a las autoridades que la indagatoria explore si alguien pudo haber ordenado la agresión contra el comerciante, rechazando que la investigación se cierre como un simple caso de delincuencia común.
El impacto de la pérdida ha calado profundamente entre los más jóvenes de la familia. Su sobrino, Anderson Arias, evocó la figura de un hombre volcado hacia los suyos, recordando cómo desde su infancia su tío permitía a sus sobrinos tomar productos del colmado sin exigir compensación alguna, construyendo un vínculo afectivo que hoy impulsa su exigencia de justicia.
Wilton Miguel Arias Arias deja en la orfandad a dos hijos y a su esposa Yudiselys. Mientras la comunidad de Las Palomas despide a uno de sus miembros más conocidos, el caso permanece abierto a la espera de que el Ministerio Público presente los primeros avances sobre la identidad y el paradero de los prófugos.

