El nacimiento de mi hija Miranda y mis 54

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Esta semana,  es de esas situaciones  en que la vida siempre te tendrá para un motivo para agradecer, en lo particular, está el nacimiento de mi hija, Miranda, cuyo significado tiene que ver en su acepción, con milagro y esperanza.  Que va unido a todo lo que hubo que llevar a cabo para su nacimiento.

Ayer, cumplió sus diecisiete años y parece que fue ayer que redacté un artículo con el título: “A un año de Miranda”; en el expresé, entre otras cosas, lo siguiente:

“Este es uno de los escritos que me ha causado mayor satisfacción al igual que los escrito de mi padre y mi madre.  Parece un sueño hecho realidad el observar día tras día y mes tras mes, el crecimiento de mi hija Miranda, tomando en consideración todo lo que hubo que pasar para que ella estuviera hoy entre nosotros y que sea la motivación principal de sus padres cada día.  El nacimiento de Miranda que hoy nueve de enero se cumple un año del mismo, fue  uno de los momentos más memorables para mi, de esos para los que uno supone debe estar preparado y sin embargo, las circunstancias y la situación del momento te atrapan y simplemente te recuerda que eres humano y no puedes ser ajeno a tales acontecimientos y debes demostrarlo sin tapujos”.

“Mi hermosa Miranda le dio una gran motivación a mi vida luego de haber sido golpeado con el fallecimiento inesperado de mi madre y lo que esto causó dentro del seno de nuestra familia.  Vivir la experiencia de ser padre no sólo ha sido algo nuevo, sino el ratificar el valor y el sitial que tengo para mis padres.  Con Miranda, no puedo ser menos que lo ofrecido por mis padres durante mi niñez y años en los cuales la educación de un joven está en formación.  Vivo orgulloso de quien es hoy mi padre y quien fuera mi madre en el seno familiar y pretendo que ese mismo sentimiento que tengo hoy lo posea,  Miranda para conmigo”.

“El Todopoderoso tiene sus formas de canalizar la felicidad y como buscar cierto equilibrio cuando un gran dolor embarga a una persona y más cuando está última pide con todas sus fuerzas que alivie en algo su pena”.  “Esto ocurrió conmigo, amé a mi madre, amo a mi padre, crecí en familia como familia y aprendiendo a vivir como tal, Dios de alguna manera ha hecho que la llegada de Miranda, la experiencia de ser padre y el diario vivir con ella, ha hecho de todo que me considere un hombre afortunado y con amor a la vida”.

Este 9 de enero transcurrido es uno de los motivos por el que doy gracias siempre y a diario y aún, en una fecha como ayer, porque es parte de mi motivación de vida y de toda nuestra familia. La otra, es poder alcanzar los cincuenta y cuatro años de existencia, este próximo catorce de los corrientes. Y siempre pienso, que cada día que transcurre, es para mi, un regalo, y algo adicional, porque por muchas razones que ya ustedes conocen, no debería estar formando parte de este mundo terrenal.

Solo el que ha atravesado por una experiencia que sea capaz de marcarle la vida y lo haya hecho en diversas maneras, puede o tiene la posibilidad y hasta el premio, si sabe apreciarlo, de ver cada momento como una oportunidad de seguir aprendiendo para mejorar.  Sin llenarse de cosas negativas; ni sentimientos que lo único que podrían llegar a ser, es hacerte peor persona y que todo a tu alrededor, sea una soledad y una pesadilla.

Esta semana, que laboralmente, inicia hoy, seguiré con mayor ahínco, dando gracias a Dios, por todo lo que me ha dado sin merecerlo, haciéndome un ser humano a quien la existencia, aún habiendo episodios difíciles, no puedo, al pasar balanza, pensar que mi caminar en su generalidad, ha sido igual. Sino, todo lo contrario, motivos más que suficientes para sonreírle a la vida y devolverle de la misma manera en que me ha tratado.

Gracias Dios, por este nueve y catorce de enero, en los diecisiete años de Miranda y mis cincuenta y cuatro.

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