LA VEGA, República Dominicana — En uno de los púlpitos más influyentes del catolicismo dominicano, el obispo de la diócesis de La Vega, monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, lanzó una severa crítica al estado de las cárceles en el país, calificando la sobrepoblación y el deterioro de las condiciones de reclusión como una «deuda pendiente» e impostergable del Estado y la sociedad.
Al encabezar la misa solemne por la festividad de Nuestra Señora de las Mercedes en el histórico santuario del Santo Cerro, el prelado enfatizó que, si bien quienes quebrantan la ley deben responder rigurosamente ante la justicia, la privación de la libertad no despoja al individuo de su dignidad humana. En ese sentido, demandó la puesta en marcha de programas de salud, formación técnica, acompañamiento espiritual y rehabilitación efectiva orientados a prevenir la reincidencia criminal.
El sermón también abordó las secuelas sociales del delito, haciendo un llamado a reconocer tanto el sufrimiento de las víctimas de la violencia como el estigma injusto que sufren las familias de los infractores. Romero Cárdenas subrayó que los padres, madres y hermanos de los reclusos suelen enfrentar el rechazo y la discriminación de la comunidad por hechos que jamás cometieron.
Enmarcando su mensaje en una perspectiva de acción comunitaria, el obispo recurrió al pasaje bíblico de las bodas de Caná para presentar a la Virgen María como un modelo de atención hacia las necesidades ajenas, argumentando que la profesión de fe resulta infructuosa si no se traduce en acciones concretas como escuchar a los hogares en crisis, asistir a los enfermos y ofrecer oportunidades reales a los jóvenes.
Finalmente, el prelado exhortó a la Iglesia, al sector privado y a las autoridades gubernamentales a asumir una responsabilidad compartida mediante el fortalecimiento de la educación de calidad, la creación de empleo, el acceso a la salud y la seguridad ciudadana, con un énfasis prioritario en la protección de los sectores más vulnerables y desposeídos.

