Santiago reafirmó su condición de capital del merengue típico en una velada para el recuerdo. Tras más de dos décadas de separación, Krency García «El Prodigio» y la formación original de La Súper Banda volvieron a unirse en un mismo escenario ante una multitud que abarrotó La Gran Arena del Cibao.
Poco antes de las 10:00 p.m., el espectáculo inició con una proyección audiovisual que dio paso a la entrada de los seis músicos junto a El Prodigio. Ataviados con trajes color marfil y el número 22 estampado en la espalda —un guiño a los años transcurridos desde su distanciamiento—, la banda abrió el show a ritmo de «Oye mamá» (Interplanetario), demostrando desde el primer acorde una afinación, potencia y acople intactos.
Durante más de tres horas ininterrumpidas, el grupo ofreció un recorrido antológico de 23 temas que marcaron a toda una generación, entre ellos «Que se vaya», «Los limones», «Cabecita loca» y «Ojitos mexicanos», este último interpretado por la voz característica de Robert Liriano. Uno de los momentos más emotivos de la noche se vivió durante el homenaje «A llorar mis penas», coreado a una sola voz por miles de asistentes.
La velada sumó momentos cumbre con la presencia de invitados especiales:
- Ramón Orlando: Acompañó al piano a El Prodigio para entregar una memorable versión de «Qué mujer que está apretá».
- Fefita La Grande «La Mayimba»: Desató una ovación de pie al salir de sorpresa a interpretar «Vamo’ a hablar inglés», extendiendo su participación en tarima ante el entusiasmo del público.
Aunque temas como «Se alocó» y «La funda» pretendían sellar la despedida, el clamor de la fanaticada obligó a la agrupación a extender la fiesta pasada la una de la madrugada con «Al que le pique» y «La muchacha que me tiene loco». Más allá del despliegue visual y técnico, el reencuentro confirmó la vigencia del merengue típico como patrimonio musical activo que continúa convocando a miles de seguidores.

