El presidente del Centro de Innovación y Capacitación Profesional (CAPEX), Miguel Lama, aseguró este martes 26 de mayo de 2026 que el desarrollo sostenible de una nación no lo construye una sola ciudad ni un solo sector, sino personas e instituciones capaces de pensar a largo plazo, crear confianza y transformar territorios completos.
Expresó que quizás una de las señales más esperanzadoras de este momento dominicano sea precisamente esa, que distintas regiones del país, desde la descentralización, comienzan a desarrollar fortalezas complementarias, cada vez más alineadas entre visión empresarial, políticas públicas y objetivos nacionales de largo plazo como busca trazar la iniciativa Meta 2036.
En ese orden, citó que Punta Cana impulsando el turismo global, Santiago consolidando industria, salud y servicios especializados, Puerto Plata recuperando su fuerza turística, la frontera comenzando a integrarse a nuevas dinámicas productivas, el Sur despertando gran parte de su potencial, el país entero entendiendo cada vez más el valor de una visión compartida.
Miguel Lama hizo esta reflexión al pronunciar un discurso y bienvenida Almuerzo Empresarial de CAPEX “Construyendo futuro desde la visión empresarial”, realizado el pasado martes en el Centro de Convención y Cultura Dominicana UTESA, donde el empresario Frank Rainieri, fundador y presidente del Grupo Puntacana fue el orador invitado
“Hoy CAPEX recibe a un hombre cuya trayectoria empresarial ya forma parte de la historia contemporánea de la República Dominicana.
Pero quizás lo más importante no es solo lo que ha construido, sino lo que ha ayudado a demostrar”, precisó.
Recordó que hace más de cinco décadas, cuando gran parte del país veía el Este dominicano como una región aislada y con enormes limitaciones, Frank Rainieri vio algo muy distinto: Vio posibilidad, vio futuro, vio un destino.
Hoy parece sencillo decirlo-agregó- cuando Punta Cana es uno de los principales motores turísticos y económicos del Caribe, pero en aquel momento no era obvio, no había infraestructura, no había aeropuerto, no había carreteras modernas, no existía la confianza internacional que hoy damos por sentada. Primero había que imaginarlo todo, luego había que resistir lo suficiente para hacerlo realidad.
Lama significó que esa es quizás una de las grandes lecciones de la historia empresarial de don Frank, entender que las grandes transformaciones no ocurren por improvisación, sino por visión sostenida durante décadas más allá de los retos.
Afirmó que Punta Cana no fue simplemente un proyecto hotelero.
Fue la construcción progresiva de un ecosistema completo; prácticamente la construcción de un destino nuevo, desde cero.

