Lo que comenzó como el deseo de un cambio personal terminó en una tragedia que ha dejado una marca imborrable en una familia de Santiago. Este jueves, el clamor por justicia de los allegados de Angélica Geraldine Hernández se hizo sentir con fuerza frente a la sede de la Policía Nacional. Con pancartas en mano y la voz entrecortada por la impotencia, amigos y parientes denunciaron que, a casi 30 días del fallecimiento, el sistema de justicia parece haber caído en un letargo inexplicable.
Un vacío que trasciende las cifras
Más allá de los expedientes y las querellas, el foco de la protesta fue el desgarrador impacto humano. Angélica no es solo un número más en las estadísticas de complicaciones estéticas; era una madre cuya ausencia ha dejado un vacío irreparable.
«Estamos destruidos. Han dejado a un niño sin su madre. No entendemos cómo esto sigue impune», manifestó con dolor Brunilda Polanco, tía de la fallecida, quien subrayó que el trauma psicológico para el hijo menor de edad de Angélica es una herida que difícilmente cerrará mientras no haya responsables enfrentando la ley.
El laberinto institucional: Sin autopsia ni respuestas
La frustración de la familia se dirige directamente hacia el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) y el Ministerio Público. Según los manifestantes, es «inaceptable» que tras un mes no se hayan entregado los resultados de la necropsia, un documento vital para formalizar las acusaciones de mala práctica médica.
Yanely Rodríguez, prima de la joven, actuó como portavoz del hartazgo familiar:
- «Estamos cansados del silencio. Queremos respuestas y que los responsables enfrenten las consecuencias», afirmó, haciendo un llamado directo al Presidente de la República para que el caso no quede engavetado en la burocracia judicial.
Un centro bajo la lupa
La indignación también se vuelca contra el centro estético «Diosas», ubicado en el sector Jardines Metropolitanos. Las denuncias apuntan a que el establecimiento no solo carecía de la legalidad necesaria, sino que operaba sin los equipos de emergencia mínimos para intervenir en casos de complicaciones quirúrgicas.
A pesar de que ya se han interpuesto querellas contra tres personas y la clínica, la familia insiste en que falta identificar a actores clave, como el anestesiólogo, y que el Ministerio Público debe actuar con mayor celeridad antes de que las pruebas se diluyan.
La jornada concluyó con una advertencia clara: la familia de Angélica Geraldine Hernández no abandonará las calles. Mientras el cuerpo de la joven descansa, sus seres queridos aseguran que su memoria será el motor de una lucha persistente hasta que el peso de la ley caiga sobre quienes permitieron que una cirugía de rutina se transformara en una sentencia de muerte.

