San Francisco de Macorís.– En un frente unido por la estabilidad económica de la provincia Duarte, las principales fuerzas vivas del comercio y el empresariado de esta ciudad anunciaron su rechazo absoluto al llamado a paro general de actividades convocado para este lunes 27.
Bajo la premisa de que «el progreso se construye trabajando», las organizaciones empresariales garantizaron la operatividad total de sus establecimientos.
La Cámara de Comercio y Producción de la provincia Duarte y la Unión de Comerciantes y Empresarios del Nordeste (UCENOR) expresaron que el camino hacia la prosperidad de la región depende de la aceleración del desarrollo sostenible.
Para estas entidades, la defensa de los derechos sociales no se ejerce mediante la paralización, sino a través de la producción constante que garantiza el sustento de las familias dominicanas.
«Apostamos por un clima de paz que permita a cada ciudadano ejercer su derecho a producir y fomentar el crecimiento equilibrado de nuestra ciudad», afirmaron en un comunicado conjunto.
Por su parte, la Asociación de Ferreteros del Nordeste, representada por el empresario Robert Sánchez, calificó la convocatoria como una acción que busca empañar la tranquilidad ciudadana.
Sánchez instó a los propietarios de negocios a no ceder ante presiones y a mantener sus puertas abiertas para proteger el dinamismo económico que caracteriza a la región.
En esa misma línea, Carlos Manuel Almánzar, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Provincia Duarte, señaló que una huelga en este momento es «improcedente». Almánzar destacó dos factores críticos que hacen inviable un cierre, como son el cierre fiscal, indicando el empresario que el sector enfrenta compromisos laborales y financieros que requieren continuidad operativa.
Contexto internacional
La inestabilidad geopolítica actual exige que la microeconomía local se mantenga robusta para evitar impactos que tardarían meses en superarse.
Llamado a las autoridades y a la población
El sector organizado identificó tres pilares para mantener la agenda de desarrollo: el crecimiento sostenible, la preservación de la imagen de la provincia para la inversión y la libertad de circulación para el transporte y el comercio.
Finalmente, el empresariado solicitó a las autoridades gubernamentales:
Seguridad: garantizar el acompañamiento necesario para que la jornada laboral transcurra en orden.
Inversión: agilizar las obras públicas en ejecución para dinamizar la economía local.
Con esta postura, San Francisco de Macorís envía un mensaje claro al país: el comercio elige la estabilidad, la laboriosidad y el futuro sostenible como las únicas banderas para el crecimiento.
Organizadores ratifican el llamado a la paralización
Mientras tanto, la población se encuentra en un ambiente de tensa calma tras el despliegue de un contingente de agentes de la Policía Nacional y efectivos del Ejército de la República Dominicana.
La medida responde al llamado a huelga de 24 horas convocado por el Colectivo de Organizaciones Populares para este lunes 27 de abril.
Desde la mañana del sábado se ha observado la llegada de camiones antimotines y unidades tácticas que se han apostado en puntos estratégicos de la ciudad. Sectores como Pueblo Nuevo, Vista Al Valle, Juan Alberto Espínola, Hermanas Mirabal y la zona céntrica presentan una vigilancia reforzada con el objetivo, según las autoridades, de garantizar el orden público y la libre circulación de los ciudadanos que decidan no sumarse al paro.
El movimiento huelguístico cuenta con el respaldo de diversas entidades sociales que exigen al Gobierno central el cumplimiento de una serie de reivindicaciones.
José Mercado, vocero del Colectivo, ratificó que el llamado sigue firme, a pesar de lo que calificó como un «intento de intimidación» por parte del Gobierno al militarizar la zona.
Por su parte, la Gobernación Provincial ha instado al diálogo, asegurando que el Ejecutivo mantiene las puertas abiertas y que muchas de las obras demandadas están en proceso de ejecución.
Se espera que, a partir de las 6:00 a. m. de este lunes, el comercio y el transporte paralicen sus labores de manera total, mientras la ciudadanía observa con cautela el desarrollo de una jornada que pone a prueba la capacidad de respuesta tanto de los grupos populares como de las fuerzas de seguridad.

