MOCA, República Dominicana — En un inusual cruce entre el activismo cívico y el fervor religioso, decenas de residentes y líderes comunitarios de esta ciudad se congregaron este miércoles para manifestarse contra la Empresa Distribuidora de Electricidad del Norte (Edenorte). ¿Su método de protesta? Una “Hora Santa”. Cansados de los persistentes apagones y de facturas eléctricas que asfixian la economía familiar, los manifestantes alzaron oraciones y rociaron agua bendita, un acto simbólico destinado a apelar a la sensibilidad de una empresa estatal que, según afirman, se ha mantenido sorda ante su crisis.
La singular manifestación fue orquestada por el Grupo Popular Los Peregrinos. Guanchy Compres, el dirigente que encabezó la jornada, dejó claro que el misticismo del evento no restaba gravedad a su mensaje. Compres exigió a las autoridades una respuesta inmediata frente a la precariedad del servicio y el costo desproporcionado de la energía, advirtiendo que, si estas plegarias pacíficas continúan siendo ignoradas, las agrupaciones populares se verán obligadas a intensificar sus acciones de protesta en las calles.
El descontento en Moca es el reflejo de una problemática que históricamente ha fracturado el desarrollo del interior del país. En una región cuya economía depende en gran medida de la agricultura y de los pequeños comercios, la inestabilidad de la red eléctrica no solo representa una incomodidad doméstica, sino una amenaza directa a los medios de subsistencia. La pérdida de productos refrigerados y la paralización de la maquinaria obligan a los comerciantes a operar con pérdidas, una carga que se vuelve insostenible cuando se combina con los recientes aumentos en la tarifa eléctrica, producto del desmonte paulatino de los subsidios gubernamentales.

