Por La Confidente
En el Club Sameji, donde el PRM del Cibao se reunió el pasado sábado para jurar unidad rumbo al 2028, hubo una frase que no pasó por debajo de la mesa. La soltó Rosa Santos, presidenta provincial del partido en Santiago y, de paso, gobernadora: “Los soldados del PRM están listos para la batalla, pero no pueden ir a la misma con fusiles sin municiones”.
Dicho en buen dominicano: hay tropa, pero falta combustible. Y en política, cuando alguien habla de municiones, casi siempre está hablando de algo más que entusiasmo. La frase de Rosa cayó como pedrada en agua quieta, porque en los pasillos del poder santiaguero hace rato se comenta que hay demasiados dirigentes importantes mirando el horizonte… pero sin empleo, sin cuota y con el ánimo pelao.
La actividad fue encabezada por José Ignacio Paliza, presidente del PRM y ministro de la Presidencia, quien escuchó el mensaje en primera fila. La pregunta, claro, quedó flotando en el aire, como esas verdades que nadie quiere recoger: ¿Rosa habló por los que siguen esperando reparto, por los que se sienten fuera del juego o por ambos a la vez?
El PRM insiste en que anda en unificación, integración y motivación. Pero una cosa es el discurso de tarima y otra la realidad del patio. Y en Santiago, que no perdona a los descuidos, ya se sabe que los soldados pueden estar listos. Lo que no siempre tienen, mi hermano, son municiones.

