Habitantes de las comunidades de La Gorra, Aminilla, El Llano y zonas aledañas en Dajabón han alzado su voz desde hace varios días para solicitar formalmente al presidente Luis Abinader y al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) la terminación integral de los caminos vecinales y calles interiores de sus sectores.
Aunque los comunitarios reconocen el progreso significativo en la construcción de la vía principal, la falta de una respuesta definitiva y las informaciones contradictorias sobre el destino de los ramales secundarios han generado profunda incertidumbre entre las familias del lugar.
Entre el polvo y el lodo: el calvario diario de los residentes
La ausencia de asfalto en los accesos que conducen hacia los hogares impacta negativamente la calidad de vida de los habitantes.
- En tiempos de sequía: Las familias sufren constantes nubes de polvo que afectan la salud y el entorno.
- En tiempos de lluvia: Las vías se convierten en lodazales intransitables, dificultando el tránsito a pie, el traslado de niños a los centros educativos y la salida de adultos mayores o trabajadores hacia la carretera principal.
Un golpe a la economía ganadera y la producción lechera
La región destaca por ser una zona altamente laboriosa y de vocación ganadera. Los productores locales dependen de un flujo diario de transporte para llevar leche fresca hacia empresas procesadoras y fábricas de lácteos. Las malas condiciones de los caminos actuales generan constantes retrasos, pérdidas económicas y daños severos en sus vehículos de trabajo.
Asimismo, los comunitarios apuntan que una red vial completamente conectada —especialmente el tramo que une La Gorra con Los Ciruelos y Sabana al Medio— serviría como una ruta alternativa estratégica entre Dajabón y Santiago Rodríguez, facilitando el tránsito de personas, mercancías y productos agropecuarios.
El momento oportuno para una solución definitiva
Los residentes consideran que esta es la ventana ideal para ejecutar los trabajos pendientes, ya que las maquinarias y los equipos de Obras Públicas se encuentran operando activamente en la zona, y técnicos de la institución ya han realizado mediciones y replanteamientos en varios de los tramos reclamados.
Carmen Gutiérrez, directora del Centro Educativo José Francisco Herrera y representante comunitaria, detalló que sectores como Los Cibao, La Bomba de Gas, Doña Elvira y Barrio La Esperanza apenas suman entre cuatro y cinco kilómetros pendientes, una distancia que consideran perfectamente integrable dentro del presupuesto actual de la obra.
«Todos pagamos impuestos y merecemos tener una obra de calidad y completa. Ahora es el momento, porque si no se hace ahora, ¿cuándo serán incluidos estos sectores?», expresó Gutiérrez.
Las comunidades aclaran que su reclamo no busca frenar los trabajos en curso, sino asegurar que el desarrollo no se detenga en el borde de la carretera principal. Ahora esperan que las autoridades nacionales escuchen su llamado y conviertan una intervención parcial en una solución vial integral para toda la zona rural de Dajabón.

