San Francisco de Macorís.– La reconocida filántropa y maestra Guillermina Santana viuda Marizán celebró la llegada a sus 100 años de vida, una existencia fecunda marcada por la entrega al amor al prójimo y al desarrollo social de la República Dominicana.
La significativa conmemoración inició con una solemne eucaristía celebrada en la Catedral Santa Ana, a la que asistieron destacadas personalidades, familiares y allegados que han sido testigos de su grandeza humana y de su incansable labor social.
Concluida la misa, los asistentes compartieron en el área de conferencias de un prestigioso centro de eventos de esta ciudad, donde se evocaron emotivos recuerdos de doña Guillermina y su intensa trayectoria de servicio comunitario. Durante el encuentro, la homenajeada expresó palabras de agradecimiento y declamó una poesía de su autoría, dedicada al amor al prójimo, que conmovió profundamente a los presentes.
En el marco de la actividad, diversas instituciones —muchas de ellas fundadas por la propia doña Guillermina— le otorgaron reconocimientos por su invaluable y sostenida labor en favor de los más necesitados, compromiso que mantiene con admirable lucidez y vocación aun al cumplir un siglo de vida.

Guillermina Santana viuda Marizán es fundadora y propulsora de importantes entidades sociales, entre ellas la Escuela de Sordomudos del Nordeste, la Filial Nordeste del Instituto de Rehabilitación, la Casa del Sacerdote de Las Américas, el Hogar de Ancianos Divina Esperanza, el Club Rotario San Francisco de Macorís y el Consejo Regional de Desarrollo (CRD), entre otras.
Asimismo, fue fundadora y directora del primer Instituto Técnico Comercial del Cibao, institución de la que surgió gran parte del liderazgo comercial y social que ha tenido un rol preponderante durante décadas en las regiones del Nordeste y el Cibao Sur.
Al agradecer el homenaje organizado con motivo de sus 100 años, doña Guillermina hizo un llamado a todos los sectores de la sociedad dominicana a sustentar el presente y el futuro del país sobre la base de la fortaleza familiar, la vocación de servicio y el amor al prójimo como valores esenciales para el desarrollo nacional.

