Por Fabio Hernández
La estabilidad del gobierno local en Jarabacoa se encuentra bajo tensión. El alcalde Joselito Abreu ha denunciado una serie de acciones persecutorias dirigidas por el encargado local del Departamento de Inteligencia Delictiva (DINTEL), las cuales han afectado de manera sostenida a los empleados municipales durante los últimos sesenta días.
Abreu fue enfático al señalar que este tipo de prácticas externas vulneran el funcionamiento del Ayuntamiento. Según explicó el alcalde, la problemática ya es de conocimiento del mayor general Ramón Antonio Guzmán Peralta, titular de la Policía Nacional. Sin embargo, ante la persistencia del hostigamiento, el mandatario municipal buscará una audiencia con el presidente de la República, Luis Abinader, para exponer la gravedad de los hechos.
«Agotaremos todas las instancias necesarias», aseguró Abreu, subrayando que su prioridad es defender la integridad de la administración y de quienes trabajan en ella. Estas declaraciones, ofrecidas en el espacio televisivo La Ruta de la Información, marcan un punto crítico en las relaciones entre el gobierno municipal y los cuerpos de inteligencia en la zona de montaña.
Este clima de confrontación ha generado preocupación en diversos sectores de la sociedad civil, quienes temen que la fricción entre la alcaldía y los organismos de seguridad entorpezca los servicios públicos. Al condicionar su postura al respeto absoluto del marco jurídico, Abreu busca sentar un precedente sobre la autonomía municipal, advirtiendo que la vigilancia policial debe ejercerse bajo principios éticos y no como un mecanismo de intimidación política o personal.

