El Limón, un distrito municipal de Villa González, en la provincia de Santiago, vive días de tensión tras la muerte de Miguel Santos, conocido como Papucho, atropellado por una camioneta de la Policía Nacional durante un evento deportivo. La tragedia, que dejó además al menos siete heridos, ha reabierto el debate sobre los protocolos policiales y el manejo de multitudes en actividades comunitarias.
El suceso ocurrió en medio de un torneo de béisbol local, en un ambiente festivo que congregaba a decenas de residentes. Testigos aseguran que los agentes acudieron al lugar para pedir que se redujera el volumen de la música, pero momentos después, por razones aún confusas, la camioneta oficial avanzó sin control y arrolló a varias personas.
La Policía Nacional sostiene que se trató de un accidente provocado por un fallo mecánico. El general Juan Bautista Jiménez Reynoso, director regional Cibao Central, explicó que, según la versión preliminar, el acelerador del vehículo quedó presionado, lo que impidió al agente maniobrar para evitar el impacto. La institución informó que la Inspectoría General abrió una investigación formal y ordenó el traslado del comandante del destacamento de El Limón mientras se desarrolla el proceso disciplinario.
Sin embargo, los vecinos rechazan la explicación oficial y acusan a los agentes de negligencia. Tras el entierro de Santos, decenas de personas marcharon por las calles, levantaron barricadas y se manifestaron frente al destacamento, donde algunos lanzaron objetos contra la dotación policial.
El caso ha encendido un reclamo persistente: mayor supervisión de la actuación policial en la región y un esclarecimiento detallado de los hechos. La comunidad insiste en que solo una investigación independiente podrá recuperar la confianza perdida.

