Intervención oficial expone riesgos sanitarios y ambientales acumulados durante décadas en el turístico distrito de Manabao, exigiendo soluciones nacionales inmediatas.
Por Fabio Hernandez
Jarabacoa, República Dominicana. — La intervención del vertedero de Manabao por parte del Ministerio de Medio Ambiente y el Servicio de Protección Ambiental (SEMPA) reabrió este viernes un viejo capítulo de tensiones entre una comunidad rural en crecimiento y un sistema de gestión de residuos que, durante más de dos décadas, no ha dado respuestas definitivas. La acción gubernamental, calificada como “urgente y necesaria” por los residentes, expuso nuevamente los riesgos sanitarios y ecológicos que el distrito ha soportado en silencio.
Angolino Fernández, director del distrito municipal, hizo un llamado directo al Gobierno Central para que asuma la responsabilidad de impulsar una solución definitiva. “No se trata solo de limpiar un vertedero; se trata de proteger la salud y la dignidad de una comunidad que ha sido olvidada”, declaró ante funcionarios y líderes locales que se congregaron en el lugar.
Representantes de varias juntas de vecinos, encabezados por su presidente Antonio Plasencia, se sumaron a las exigencias. Plasencia afirmó que la comunidad se encuentra al límite y que la intervención presidencial es indispensable para detener el impacto sobre ríos, bosques y la calidad del aire en esta zona turística, ampliamente reconocida por su belleza natural.
El vertedero, ubicado en un punto estratégico del distrito, ha sido escenario de incendios recurrentes, contaminación de suelos y un deterioro paisajístico incompatible con el perfil ambiental de Manabao, uno de los destinos de montaña más emblemáticos de Jarabacoa.
Los residentes insisten en que la solución no puede ser temporal. Reclaman una estrategia estructural para el manejo de desechos sólidos, acorde con la fragilidad ecológica de la región. Para muchos, la intervención de este viernes representa una señal alentadora. Para otros, es solamente el recordatorio de una deuda ambiental que aún no se ha saldado.





