Por La Confidente
Hay presencias que no necesitan estridencias para hacerse sentir. Se siente un aire nuevo por estos predios, una fragancia de capital que se mezcla con el olor a tabaco y tierra nuestra. Él ha estado bajando. No una, ni dos veces; se le ha visto entrar y salir de la «Ciudad Corazón» con esa discreción de quien sabe que los mejores negocios —y las mejores alianzas— se sellan detrás de una cortina de humo y un café bien colado.
¿Te has fijado, verdad? Esa figura espigada, de modales finos pero mirada atenta, que camina como quien reconoce un terreno que tarde o temprano podría gobernar. Omar ha decidido que Santiago no es solo un punto en el mapa, sino el termómetro de su propio destino.
Del susurro privado al «baño de pueblo»
Hasta hace poco, todo eran cenas a puerta cerrada y apretones de manos en salas con aire acondicionado. Pero el juego cambió. En la víspera de Nochebuena, (el pasado 20 de diciembre) algo se rompió en la calma de los barrios.
- El Escenario: Cienfuegos. El alma palpitante de Santiago Oeste.
- La Trama: No fue una visita de cortesía; fue una declaración de intenciones.
- Los Cómplices: A su lado, los que conocen cada rincón de esta plaza: José Izquierdo, Raúl Martínez y Altagracia González. Perros viejos en estas lides que no dan un paso en falso.
Dime una cosa, ¿tú crees que esas fotos donde se le ve tan «en su salsa» son pura casualidad? ¡Para nada! Hay una chispa ahí que ha puesto a más de uno a poner las barbas en remojo. El «muchacho» de la Fuerza del Pueblo parece que entendió, por fin, lo que muchos olvidan cuando llegan a la Máximo Gómez: quien le da la espalda a Santiago, termina caminando en círculos.
La sentencia del Cibao
«En política, el que no sabe leer las señas, termina ponchado antes del noveno.»
Usted, que me lee y sabe por dónde le entra el agua al coco, entienda bien el mensaje. El senador no está de paseo. Está sembrando en tierra fértil porque sabe que aquí, en el Cibao, es donde se decide quién se sienta en la silla grande.
Se mueve ágil, se mueve fino, y lo más importante: se está dejando ver. La pregunta que te dejo rebotando en la mente es: ¿será este el preludio de algo mucho más grande o simplemente un «aguinaldo» político para tantear las aguas?
Mantén el ojo pelao, que en la próxima entrega te cuento quiénes fueron los que no salieron en la foto, pero estuvieron en la cocina.

