InicioMundoEjército de EEUU se prepara para "semanas" de operaciones terrestres en Irán

Ejército de EEUU se prepara para «semanas» de operaciones terrestres en Irán

El Departamento de Defensa de Estados Unidos se prepara para varias semanas de operaciones terrestres en Irán dentro de la operación ‘Furia Épica’, según han indicado este sábado funcionarios estadounidenses, que apuntan a una nueva fase del conflicto.

De acuerdo con fuentes del Pentágono citadas por The Washington Post, no se contempla una invasión a gran escala. El plan prioriza incursiones coordinadas de fuerzas especiales y unidades de infantería, acciones puntuales diseñadas para objetivos específicos sobre el terreno.

Washington también ha debatido durante el último mes la posible toma de la isla de Jark, enclave clave para la industria petrolera iraní. La Administración de Donald Trump habría estudiado además operaciones en áreas costeras próximas al estrecho de Ormuz con el fin de neutralizar armamento con capacidad para atacar buques comerciales y militares.

Sin embargo, proteger a las tropas allí desplegadas sería el mayor desafío. Expertos como Michael Eisenstadt advierten para el Post del peligro de mantener esta posición frente a la lluvia de drones y artillería iraní, sugiriendo como alternativa «minar los alrededores de la isla» para presionar a Teherán.

Estas revelaciones coinciden con el primer mes de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, hasta ahora centrada en bombardeos aéreos. El 10 de marzo, la portavoz de la Casa BlancaKaroline Leavitt, afirmó que el presidente Trump “no descarta opciones” en la guerra contra Irán, incluida la posibilidad de enviar tropas al territorio persa.

En línea con este escenario, el Gobierno estadounidense confirmó el miércoles el despliegue en Oriente Próximo de elementos de una división aerotransportada y de una brigada de combate. Medios estadounidenses han adelantado que el movimiento podría implicar entre 1.000 y 2.000 militares.

Despliegue de tropas: riesgos y bajas

Para respaldar los planes, EEUU ha incrementado drásticamente su presencia militar en Oriente Próximo. El Comando Central (Centcom) confirmó el despliegue del buque de asalto anfibio USS Tripoli con 3.500 efectivos adicionales, aeronaves y unidades tácticas que llegaron a la zona el sábado. A esto se suma la 31ª Unidad Expedicionaria de los Marines (unos 2.200 efectivos) y elementos de una división aerotransportada y una brigada de combate (entre 1.000 y 2.000 militares).

Medios como The Wall Street Journal y Axios apuntan a que el Pentágono estudia enviar 10.000 soldados más para un posible «golpe final».

En el primer mes de conflicto, 13 militares estadounidenses han fallecido (seis en un accidente aéreo en Irak, seis por un ataque de drones en Kuwait y uno en Arabia Saudí). Además, más de 300 han resultado heridos (al menos 10 de gravedad) por ataques de represalia iraníes en instalaciones de EEUU a lo largo de siete países.

Donald Trump —que recientemente se reunió con el secretario de Defensa, Pete Hegseth— declaró públicamente: «No voy a enviar tropas a ninguna parte». De hecho, ha pospuesto hasta el 6 de abril el ultimátum dado a Irán para que desbloquee el estrecho de Ormuz, amenazando con destruir sus centrales eléctricas si no lo hacen.

El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que la operación «va por delante de lo previsto», que no será un conflicto prolongado y que se pueden alcanzar los objetivos sin tropas terrestres. Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aclaró que la labor del Pentágono es darle al comandante en jefe «las máximas opciones» (sin que Trump haya tomado aún una decisión), pero advirtió que EEUU está preparado para «desatar el infierno» si Teherán no frena sus ambiciones y amenazas.

La reacción de Irán

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, denunció esta dualidad en un mensaje a su país, afirmando que EE. UU. habla de negociaciones en público pero «en secreto planea un ataque terrestre». Qalibaf aseguró que las fuerzas iraníes los están «esperando». Se prevé que la Guardia Revolucionaria Islámica ofrezca una dura resistencia y se atrinchere, pudiendo utilizar la infraestructura petrolera de la isla de Jark como escudo defensivo.

Oposición política y ciudadana en EEUU

La idea de una incursión terrestre enfrenta un fuerte rechazo interno. Según un sondeo de AP/NORC, el 62% de los estadounidenses se opone firmemente al uso de tropas terrestres (solo el 12% está a favor). Los ataques aéreos, por su parte, dividen más la opinión pública (39% en contra, 33% a favor).

Los demócratas se oponen casi unánimemente, mientras que los republicanos están divididos. Legisladores afines a Trump, como el ex-SEAL Derrick Van Orden y Nancy Mace, rechazan categóricamente poner tropas en suelo iraní. En el extremo opuesto, el senador republicano Lindsey Graham instó a tomar la isla de Jark y desató la polémica al compararlo con una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial: «Hicimos Iwo Jima, podemos hacer esto. Mi dinero siempre está en los Marines».

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