El Congreso de Perú destituyó este martes al presidente interino, el derechista José Jerí, a menos de dos meses de las elecciones generales, lo que se convierte en el octavo cambio presidencial que vive el país andino en casi una década de inestabilidad política, iniciada tras los comicios de 2016.
Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Legislativo peruano resolvió sacar del poder a Jerí por las investigaciones abiertas en su contra en su corto mandato de apenas cuatro meses a raíz de varias reuniones semiclandestinas con empresarios chinos contratistas del Estado y presuntas irregularidades en la contratación de funcionarias que previamente tuvieron reuniones con él en el Palacio de Gobierno.
Jerí ejercía de manera interina la Presidencia de Perú en su condición de presidente del Congreso, tras la destitución de la presidenta Dina Boluarte (2022-2025) en octubre del año pasado, por lo que al ser censurado como máxima autoridad del Parlamento pierde automáticamente su condición de jefe de Estado encargado.
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En un último intento por salvarse, el partido Somos Perú, al que pertenece Jerí, propuso que se suspendiese el debate para que la destitución se diese a través de la figura de la vacancia (destitución presidencial), lo que exigía los votos de dos tercios de la cámara, algo que no que fue aceptado por la mayoría del Parlamento.
El grupo de partidos conservadores que controlan el Congreso, y que inicialmente respaldaron la llegada al poder de Jerí, le retiraron su confianza a pocas semanas de las elecciones para distanciarse de la pérdida de popularidad del gobernante ante las revelaciones de las últimas semanas que motivaron que la Fiscalía lo investigue por tráfico de influencias.
El único partido que mantuvo en bloque su apoyo a Jerí fue el fujimorismo, en contra de que el país tenga un nuevo cambio presidencial como los que sí ha promovido y apoyado anteriormente contra otros mandatarios en el pasado.
Una caída rápida
Si bien Jerí podía haber participado en esa sesión en su condición de congresista, el mandatario optó por no hacerlo y quedarse en el Palacio de Gobierno, donde presidió el cambio de guardia.
La caída de Jerí fue tan rápida como su ascenso al poder: entró al Congreso en las elecciones de 2021 como suplente del inhabilitado expresidente Martín Vizcarra (2018-2020) y pronto pasó de ser un legislador desconocido a presidir comisiones parlamentarias, luego dirigir el Legislativo entero y de ahí saltar a la Presidencia en reemplazo de Boluarte.
Si bien enfocó su mandato en la lucha contra el crimen organizado, su popularidad inicial se fue deteriorando a medida que se descubrieron reuniones semisecretas con empresarios chinos, en particular una a la que acudió a un encapuchado, con la aparente intención de no ser reconocido.
- Ahora el Legislativo peruano debe elegir este miércoles a un nuevo congresista para que presida la cámara y que, una vez nombrado se convertirá en el mismo instante presidente encargado de la República hasta el 28 de julio, cuando debe asumir el siguiente presidente o presidenta salido del proceso electoral en marcha.

