Una balacera se registró la noche de este lunes en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, sede del Gobierno venezolano, en Caracas, lo que incrementó el clima de tensión que vive el país tras los recientes acontecimientos políticos. Luego se supo que militares dispararon por confusión contra un dron de la propia fuerza de seguridad del palacio presidencial.
El periodista y activista venezolano Luis Carlos Díaz informó que, según una versión extraoficial, efectivos militares habrían disparado contra un dron que sobrevolaba el área. La información fue compartida durante una entrevista concedida al periodista José Cárdenas, en el programa de Radio Fórmula.
En ese mismo espacio, Díaz denunció la detención de varios periodistas y activistas, presuntamente ocurridas luego de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas del Ejército de Estados Unidos, un hecho que ha provocado conmoción tanto dentro como fuera del país.
Angustia y desesperación entre los venezolanos
Pese a los hechos del fin de semana, el lunes se observó una aparente normalidad en varias ciudades del país, aunque con calles semivacías y menor actividad comercial. Muchos ciudadanos admitieron sentirse desorientados ante el abrupto cambio político y temen un prolongado período de incertidumbre económica y social.
En Barquisimeto, al oeste de Venezuela, Mariela González, de 52 años y propietaria de un negocio de belleza, explicó que decidió reabrir su local tras conversar con otros comerciantes por WhatsApp. “Tenemos temor, pero no podemos paralizarnos”, afirmó.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que su país asumirá el control administrativo de Venezuela mientras se concreta una transición política, y advirtió que podrían producirse nuevas acciones militares si un eventual gobierno interino —liderado por quien fuera vicepresidenta de Maduro— no coopera con Washington.
Tras un aumento de compras por pánico durante el fin de semana, comerciantes reportaron que el flujo de clientes disminuyó notablemente el lunes. “Abrimos porque necesitamos trabajar y porque hay productos perecederos que pueden dañarse. La gente compra solo lo básico”, explicó una empleada.
En Maracaibo, capital del estado Zulia, transportistas estimaron que más de un tercio de los conductores decidió no trabajar por miedo o por la falta de pasajeros. Marielys Urdaneta, conductora de 41 años, aseguró que salió a trabajar por necesidad. “Uno siente angustia y desesperación, pero hay que salir a ganarse el dinerito para comprar comida”, expresó.

