Macabra revelación: cadáveres de bebés neonatos abandonados en un cementerio dominicano desatan un enigma

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La foto muestra los pies de uno de los recién nacidos encontrado muerto.

En un espeluznante hallazgo, seis cuerpos de recién nacidos envueltos en toallas desechables aparecen en un cementerio de la República Dominicana, dejando innumerables incógnitas en su estela.

Por Valentina Garcia

República Dominicana, 4 de octubre – Un escalofrío recorrió la espina dorsal de los dominicanos esta mañana cuando se toparon con una escena digna de los relatos más oscuros del escritor Edgar Allan Poe. Seis cadáveres de bebés neonatos, envueltos en toallas desechables de diferentes colores, yacían en la entrada del cementerio Cristo Salvador, revelando un misterio que con cada minuto que pasaba, se tornaba más espeluznante.

La noticia se propagó como un reguero de pólvora, y mientras el sol ascendía en el cielo caribeño, se tejía una trama que desafiaba la lógica y la razón. ¿Quiénes eran estos bebés? ¿Cómo habían llegado allí? ¿Por qué habían sido abandonados de esta manera tan cruel?

En medio de la confusión, la Funeraria La Popular emergió como un actor clave en esta narrativa macabra. La responsabilidad de enterrar los cuerpos recaía en ellos, pero las circunstancias tomaron un giro inesperado cuando acusaron a un sepulturero conocido como "El Grillo" de no cumplir con su parte del sombrío acuerdo.

Julián Encarnación Montero, dueño de la funeraria, relató cómo uno de sus empleados recogió los cadáveres en el Hospital Ciudad Juan Bosch y los entregó al sepulturero en el cementerio. "Nosotros simplemente los recogemos, luego se los entregamos al zacateca, el zacateca hace su cosa y termina", explicó con asombro.

La incredulidad de Encarnación Montero era palpable. "Yo creo que nosotros hicimos lo correcto, porque tenemos muchos años bregando con esto y fue a él que se entregó los neonatos, porque ya esa parte es él que la termina", añadió.

Sin embargo, el propietario de la funeraria admitió que nunca anticipó esta situación. "Si yo sé eso, le digo al chofer que espere que los entierren, pero los choferes nunca hacen eso… ellos solo entregan y se van", lamentó.

El enigma se intensificó cuando "El Grillo" confirmó haber recibido los cuerpos pero, sorprendentemente, admitió haber olvidado realizar las sepulturas. En medio de este oscuro relato, la pregunta persiste: ¿cómo pudo olvidarse de tan macabra responsabilidad?

Los dominicanos están atrapados en un laberinto de preguntas sin respuestas, un escenario que bien podría haber sido extraído de la pluma del maestro de las historias misteriosas y escalofriantes, Edgar Allan Poe. Mientras el sol cae sobre el cementerio Cristo Salvador, el enigma de los bebés neonatos abandonados sigue sin resolverse, dejando un escalofrío en la espina dorsal de la nación.

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