Los imperios nunca ven la humareda del fuego de su destrucción

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La seguridad del planeta es seguridad nacional y de cada humano

Por Enrique A. McDougal O.

Diario Cibao

Los fuertes, los imperios nuncavena través de la humareda, el incendio de su destrucción. Las guerras, el poder económico y muchos factores han configurado los grandes que aplastando ceban su gozo por muchas historias … imperios de la antigüedad, Roma, Asia, China, España, Europa, Rusia y América. Dirigida la dialéctica ha fortalecido, empobrecido y destruido: unas veces por accionar de la voluntad, en otras por violentar sistemas equilibrados.

La “inteligente” humanidad de hoy está fraguando la destrucción del más grande de los imperios: el imperio que debiera ser “genialidad” humana civilizante. El glaucoma de los intereses por placer tiene más fuerza que las raíces de la supervivencia que conecta la atmósfera común de la diversidad de territorios, mares y convivencia de homo “sapiens”.

La individualidad semejante a Hidra de Lerna: las doctrinas, las ideologías, los portaviones, las guerras de las galaxias, los sistemas, las naciones, los aranceles, los muros, las mentiras, las manipulaciones, las palabras rebuscadas para derrumbar. Las audiencias “ganadas” sin escrúpulos, las distracciones de los unos contra los otros, …, génesis y omega del exterminio y cambio de imperio; de la extinción y nuevos supervivientes. Y sin darse cuenta tantas cabezas, viven de savia compartida.
Se agoniza eclipsando lo inseparable: la transitoriedad y permanencia de la especie. Sobreponer lo transitorio destruye la permanencia. Permanecer armoniosa la colectividad…

Los imperios nunca ven la humareda del fuego de su destrucción
Los imperios nunca ven la humareda del fuego de su destrucción, mientras en las guerras, los grandes aplastan a los pequeños. Foto: (Fuente externa).

Y, quizás, un ocurrente pueda escribir: “había una vez una raza … en un planeta…” o “con una estrella gigante roja, el reloj Patek Philippe, la soledad desviste el ego para humillar…”.

El imperio, la vorágine por sobrevivir, el egoísmo

La vorágine por sobrevivir, los egoísmos y patear agujerean la supervivencia y convivencia.

Escudriñados, muchos presentan la misma radiografía auto devoradora de la Mantis Religiosa.

Ogros: porque creen sin “effectus” adustos sobre ellos mismos, tildan el clima calentándose de cuento de hadas, típico de la posverdad.

La seguridad del planeta: es seguridad nacional y de cada ser humano, más, continuamente, se incoan distracciones: para confundir las valoraciones como acuarela. Masas empujadas hacia la sima Humboldt.

Nada significará seguridad nacional con portaviones diseñados por inteligencia artificial… a la deriva por mares con olor a Hela y el Ave Fénix tripulándolos.

Sin cambio de mirada: agujero negro contra la quintaesencia de la inteligencia: la vida y la convivencia.

Es posible que alguien piense que el verdadero imperio del Homo Erectus sin cerebro ya será fantasma en ninguna imaginación.

Todo concluido para los “sabios” líderes salomónicos, que nunca hubo tales… ni una mirada de Medusa para la individualidad y para el desenfreno de orificar el gozo transitorio… Y los fuertes apuestan que sobrevivirán…

“No saben, no entienden, andan en tinieblas; tiemblan todos los cimientos de la tierra.” Salmo 82, 5.

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