El liderazgo de los muchachos (2), se impuso

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Por Rafael Santos

Nunca tuve en dudas el triunfo de los muchachos. Nunca. Desde que me decidí por el estudio de la política, pero desde el punto de vista científico, mis aciertos en las predicciones en los diferentes torneos electorales, ” han dado en la Diana”.

En esta oportunidad y para los que leyeron días antes al certamen del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), el artículo, cuyo título en esta segunda parte hago un acopio, y en donde por demás daba algunas pinceladas del por qué tanto Aurelio como Olivo resultarían ganadores, saben perfectamente que no nos equivocamos ni en una tilde con relación a las justificaciones esgrimidas.

El liderazgo de los muchachos, conseguido a fuerza de trabajo por el gremio, siempre a favor de las mejores causas de los periodistas y comunicadores, así nos lo señalaba la ruta decisoria de cada uno de los que entendíamos que este CDP, el IPPP y el Tribunal Disciplinario, debían quedar bajo la tutela del mil veces combativo Movimiento Marcelino Vega (MMV).

Sin embargo, es justo hacer algunas puntualizaciones que como Politólogo en ejercicio debo hacer, y así las mismas bien pudieran servir como recomendaciones futuras, para que, quienes adversan a este movimiento gremial, principalmente a Olivo De León, sepan mejor distribuir sus energías para cuestiones sanas y no como un dardo de combate, cuyo veneno cuando se tienen a “enemigos” con ciertas dosis de sabiduría nunca logran alcanzar, al contrario, termina por revertirse contra quienes intentan propagar.

Desde que ví por estás y otras redes las corrientes desenvainadas sobre cargadas de campañas tanto negativas como sucias, de inmediato me dije en mis adentros, que este tipo de accionar iban a traer consigo la maldición satánica contra los engendradores de las mismas, y por lo tanto, se aventuraban a tener cuatro tipo de derrota en un solo día.

3.- La derrota en las urnas con cada uno de los votos a favor de los muchachos, los cuales, repetimos, son genuinos portadores de desarrollo para su clase, y

4.- La derrota a ellos mismos, quienes atónitos, deben andar buscándole ” la quinta pata al gato” para buscar un culpable, cuando en realidad, la culpa es de todos y cada uno de los que pusieron su intelecto favor del descrédito, la prepotencia, el engaño y la falta de ética, para montar toda una campaña de descrédito que desde un principio estuvo muy mal orquestada.

Debieron poner sus intelecto a favor de las propuestas y no en contra de quienes sí estaban haciendo propuestas.

De manera pues, que vayan mis felicitaciones, primero para toda la clase periodística que acaba de dar una vez más muestra de madurez, y después para los muchachos que soportaron con estoicismo cada uno de los embates que al final vencieron para bien todos nosotros, los periodistas.

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