El grito final de la abogada Paola Languasco: "Déjenme tranquila"

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En Santiago, República Dominicana, resonaron las últimas palabras de la abogada puertoplateña Paola Languasco antes de su trágico destino. Entre misterios y encuentros macabros, su desaparición y posterior asesinato estremecieron a la comunidad, dejando al descubierto los hilos oscuros de una trama en la que su grito de súplica resuena todavía.

Valentina Garcia

Santiago, RD.

Santiago, República Dominicana.- Fue en los confines de la urbanización Jardines del Norte, donde los ecos de la tragedia susurraron los últimos anhelos de la abogada Paola Languasco. Aquella noche fatídica del 6 de abril de 2015, su existencia se desvaneció entre sombras y una promesa inacabada.

El testimonio de la magistrada Aura Luz García, quien en aquel entonces investigaba el caso, reveló los intrincados eventos que envolvieron la vida de Paola antes de su desaparición. Desde la salida de su morada en el sector Camú de Puerto Plata hasta su llegada a la ciudad de Santiago, cada paso marcó un camino inexorable hacia el abismo.

El taxista Juan Gabriel Frica, protagonista involuntario de esta tragedia, afirmó haber dejado a Paola en un apartamento de la mencionada urbanización. Fue entonces, en la intimidad de aquel baño desconocido, donde Paola entabló su última conversación telefónica con su madre. "Estoy bien, no estoy tomando, estoy en un baño, no te puedo hablar ahora", susurró con angustia en su voz.

Sin embargo, el destino había escrito su desenlace con tintas siniestras. Un grito desesperado, impregnado de súplica y resistencia, fue el presagio trágico que silenció cualquier esperanza. "Déjenme tranquila", exclamó Paola en el último aliento que resonaría en la memoria de sus seres queridos.

Horas más tarde, una fotografía envuelta en enigma y peligro llegó a manos de su primo Martín Osiris Acosta. En ella, Paola posaba junto a su compañero de sombras, Ambiorix, una pista crucial para los investigadores.

La sombra de Ambiorix se cernía ominosamente sobre la vida de Paola, tal como habían afirmado los vecinos del apartamento en Jardines del Norte. Fue así como el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Judicial de Santiago, en un fallo histórico, condenó este lunes a Ambiorix Nepomuceno Rodríguez a 20 años de prisión por el asesinato de la abogada Languasco.

Durante la presentación de las pruebas documentales y testimoniales también fue presentado un video de una cámara de seguridad que capturó un instante fatídico. En dicho registro, se vislumbra la figura enigmática de Nepomuceno Rodríguez, junto a Lariel Alejandro Pichardo Marte, conocido en el bajo mundo como "Colita", condenado por ese crimen junto a Cristino Antonio Mármol, ambos encontrados culpables por asociación de malhechores, así como de actuar en complicidad con el principal acusado (Ambiorix).

En un acto de justicia, el tribunal colegiado también ordenó una indemnización de 10 millones de pesos a favor de los padres de Paola, Pedro Leopoldo Languasco y Antonia Jiménez, como reparación por los daños ocasionados. La sentencia, leída por el magistrado Juan Carlos Colón y las juezas Yiberty Polanco y Claribel Mateo, dejó un eco de alivio y dolor en la sala de justicia.

El Centro de Corrección y Rehabilitación Rafey Hombres, en la ciudad de Santiago, sería la morada donde Ambiorix enfrentaría su condena, pagando por el horrendo acto que truncó la vida de Paola. Sin embargo, el precio impuesto por la justicia no podía mitigar el vacío y la ausencia que dejó su partida.

En aquel infortunado capítulo, Ambiórix Nepomuceno Rodríguez, en su calidad de principal sospechoso, había sido liberado sin explicación previa, escapando a España. Sin embargo, la justicia, diligente como una sombra vengadora, logró atraparlo en tierras lejanas y lo extraditó al país que le exigía respuestas.

La muerte de Paola Languasco se convirtió en un enigma que, aunque parcialmente resuelto, dejó en la memoria de los suyos un dolor inextinguible. Su grito de súplica, eterno y vibrante, quedó grabado en la conciencia de una sociedad que aún busca comprender la oscuridad que acecha en las calles de Santiago.

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