Dia del Gago: tartamudeo y escarnio

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La tartamudez, disfemia, espasmofemia o disfluencia en el habla es un trastorno de la comunicación (no del lenguaje) que se caracteriza por interrupciones involuntarias al expresar las palabras a veces acompañadas de tensión muscular en cara y cuello, miedo y estrés. 

Ho-ho-ho-hooola…co-co-co cooomo eee-estás. Este trastorno  es conocido desde la antigüedad clásica, y ya Aristóteles señalaba a la lengua como responsable de la misma. Sigmund Freud y sus seguidores, corrigiendo la visión anterior, la asociaron a crisis nerviosas y a problemas psíquicos, considerando que reflejaba la puja de los deseos reprimidos por salir al exterior.

Los efectos psicológicos de la tartamudez pueden ser severos afectando el estado de ánimo de la persona de forma continua,  llegando a ser causa en muchos casos, de un importante aislamiento social.

Por eso, el 22 de octubre de cada año se celebra el Día Mundial de la Tartamudez, decretado 1998 por la Asociación Internacional de Tartamudos (ISAD), cuyo fin no es otro que el de concienciar y sensibilizar a la población sobre un problema más desconocido de lo que a menudo pensamos.

¿Cuál es la diferencia entre el habla y el lenguaje? El habla consiste en hacer los sonidos que forman las palabras, el acto físico de hablar.  El lenguaje es nuestro sistema de usar palabras para comunicarnos. Incluye el uso de palabras y gestos para expresar lo que queremos decir y comprender lo que otros dicen. 

El habla es el medio oral de comunicación: Articulación, Voz y Fluidez (el ritmo al hablar y la disritmia o la tartamudez pueden afectar la fluidez de expresión). Su prevalencia se calcula en un 7%, lo que significa que hay aproximadamente 40 millones de disfémicos o gagos en el mundo.

La Biblia solo menciona brevemente el tartamudeo, en Isaías 32: 4, que se refiere a una “lengua tartamudeante”. Marcos 7:32 puede ser otro lugar donde se menciona.


Cuando Dios le habla a Moisés para informarle que él será quien sacará a Israel de Egipto, Moisés no dijo: “gracias… yo lo había estado esperando…” o “que dicha que mi pueblo saldrá de esos 400 años de esclavitud…”  

NO lo primero que dijo fue una EXCUSA: “…pero Señor yo no puedo…. “soy lento para hablar soy tartamudo”… y eso que no recordó en ese momento, que él había matado a un egipcio y por eso lo habían desterrado al desierto…

Casi siempre cuando tenemos la oportunidad de servirle al Señor en algo, lo primero que salta es la EXCUSA.

La respuesta del Señor es uno de los apoyos bíblicos más fuertes para Su absoluta soberanía: “El Señor le dijo: ‘¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién lo hace mudo, sordo, vidente o ciego? ¿No soy yo, el SEÑOR? “(Éxodo 4:11). 

Dios no vio el tartamudeo de Moisés (si ese era el problema) como un obstáculo para su plan. Fue la negativa de Moisés a confiar en Dios y permitir que el poder de Dios obre a través de él lo que enojó al Señor (Éxodo 4: 13–14).

La tartamudez puede ser difícil para la persona que la padece. Pero, a pesar de nuestras frustraciones por nuestras debilidades físicas, Dios no está limitado en su capacidad de usarnos para grandes propósitos.

Dios se especializa en usar nuestras debilidades para mostrar su poder (1 Corintios 1: 27–28). 

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