Por César Fragoso
Una de las preguntas más frecuentes que recibo de personas interesadas en comprar su primera vivienda es muy sencilla, pero al mismo tiempo muy importante: ¿cuánto dinero debo ganar para poder tomar un préstamo hipotecario?
Muchas personas creen que necesitan tener ingresos muy altos para poder comprar una propiedad. Y la realidad es que no siempre es así. En muchos casos, lo que hace la diferencia no es cuánto ganas, sino cómo manejas tus ingresos y tu nivel de compromiso financiero.
Los bancos no analizan únicamente tu salario mensual. También observan tu historial crediticio, tus deudas actuales, tu estabilidad laboral y, sobre todo, tu capacidad de pago real.
Generalmente, las entidades financieras consideran que la cuota mensual de un préstamo hipotecario no debe superar entre un 30% y un 35% de tus ingresos mensuales. Ese porcentaje permite que la persona pueda cumplir con su préstamo sin afectar su calidad de vida.
Por ejemplo, una persona que gana RD$50,000.00 mensuales podría calificar para una cuota razonable que le permita iniciar el proceso de compra de su vivienda, dependiendo también de sus demás compromisos económicos.
Pero aquí hay un punto muy importante que muchas personas desconocen: no siempre se evalúan solo los ingresos individuales. En muchos casos, los bancos permiten sumar ingresos familiares para fortalecer la calificación del préstamo.
Es decir, pueden tomarse en cuenta los ingresos de la pareja, del esposo o la esposa, e incluso en algunos casos de padres, hijos o familiares directos que participen como codeudores o garantes dentro de la operación.
Esto cambia completamente el panorama para muchas familias que piensan que no califican. Cuando se organiza correctamente la documentación y se presenta una estructura financiera sólida, las posibilidades aumentan considerablemente.
Aquí es donde muchas personas cometen un error: se auto descartan sin siquiera consultar. Piensan que no califican, que todavía no es el momento o que necesitan esperar muchos años más.
Sin embargo, he visto casos donde personas con ingresos organizados y buen historial crediticio logran comprar antes de lo que imaginaban. La clave está en recibir la orientación correcta.
También es importante recordar que no todo depende del préstamo. El inicial, las facilidades de pago del proyecto y las condiciones especiales que ofrecen algunas constructoras pueden hacer mucho más accesible la compra.
Hoy existen proyectos con separaciones bajas, cuotas flexibles durante construcción y condiciones que facilitan el acceso a la vivienda propia, especialmente para quienes están tomando esta decisión por primera vez.
Comprar una casa no debe verse como un sueño lejano, sino como una meta planificada. Cuando una persona entiende cómo funciona el proceso, comienza a tomar decisiones más inteligentes.
Por eso siempre recomiendo hacer una evaluación financiera antes de descartar la posibilidad. A veces, la respuesta no es que no puedes… sino que simplemente no has recibido la orientación adecuada.
La vivienda propia sigue siendo una de las inversiones más importantes en la vida de cualquier familia. No solo representa estabilidad, también seguridad y crecimiento patrimonial.
Antes de decir “no puedo”, la mejor decisión es preguntar.
Porque muchas veces, tu casa propia está más cerca de lo que imaginas.





