Presidente, la población no soporta más sacrificios

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Por Alfredo Cruz Polanco
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Recientemente, el señor presidente de la República, Luis Abinader Corona, se dirigió a toda la nación a través de una cadena de radio militar y televisión para referirse al conflicto bélico que se libra a raíz de los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos de Irán, lo que ha provocado una respuesta contra instalaciones militares y energéticas de esos países, extendiendo la tensión a toda la región del Medio Oriente. Este enfrentamiento armado ha generado, además, el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, ubicado entre ese país y Omán, por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial, lo que ha desatado una grave crisis en el suministro petrolero a nivel global.

En su alocución, el presidente Abinader expresó de manera enfática que, debido a este conflicto, el precio del barril de petróleo podría dispararse; que todo el combustible y el gas licuado de petróleo (GLP) que consume el país es importado, ya que no producimos petróleo, y que la población debe estar preparada para un posible aumento en la tarifa de energía eléctrica, con la eventual ocurrencia de apagones, así como en el precio de los combustibles, los pasajes del transporte, los alimentos —ya de por sí elevados—, los medicamentos y otros servicios básicos.

Con su discurso, prácticamente dejó en bandeja de plata al sector empresarial, comercial, industrial y energético la posibilidad de iniciar una escalada de aumentos en los precios de productos y servicios, que, lamentablemente, siempre terminarán afectando a la población más necesitada.

La población ya no soporta más sacrificios ni más aumentos en el costo de los productos y servicios básicos de la canasta familiar, cuyo valor supera los 54 mil pesos mensuales, mientras que, para multas fiscales, el pago de impuestos a la DGII comienza a partir de un salario de 34 mil pesos mensuales. Y aún así, no se ha dispuesto una indexación de la escala salarial. Desde hace muchos años, a la población se le viene exigiendo más sacrificios y ajustes en su presupuesto, sin que reciba una mejoría real ni un alivio a su situación económica.

En cambio, señor presidente, la población observa que su gobierno no quiere sacrificarse, pues, además de no aplicar un plan de austeridad ni un recorte en sus gastos corrientes, continúa despilfarrando una gran parte del presupuesto nacional bajo siete llaves, en pagos de millas de pensiones de hasta 150 mil pesos a personas que nunca han realizado una labor en el Estado dominicano; en canonjías, restaurantes y vehículos de lujo; en viajes de placer; en publicidad política improductiva; en gastos de inauguración de pequeñas obras; y en subsidios a empresarios, entre otros renglones.

Mientras tanto, miles de personas que sí merecen una pensión, por haber sido servidores públicos durante muchos años, nunca han sido favorecidas con una modesta asignación.

La crisis petrolera originada en el Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz agravarán aún más la situación económica que viven las personas más empobrecidas, sobre todo las más vulnerables del país, pues cada día sus pequeños ingresos se reducen a la mínima expresión.

Presidente Abinader, ya es hora de que el gobierno que usted preside sea el que enfrente y asuma todos los ajustes y aumentos de los precios de los productos y servicios de primera necesidad que ya se están reflejando con fuerza en el mercado, mediante la aplicación de un plan de austeridad. Porque, desgraciadamente, las crisis económicas siempre convierten a los ricos en más poderosos y a los pobres en más miserables.

Si quieres, también te lo puedo convertir en un texto más periodístico, más formal o más contundente, según el medio donde lo vas a público.

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