La relaciones internacionales de Leonel Fernández y sus grandes aportes al país 

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Por Alfredo Cruz Polanco

Los políticos dominicanos, sobre todo quienes aspiran a la presidencia de la República, deberían replantear la forma en que hacen campaña. En vez de apoyarse en el clientelismo, las canonjías, la malversación de recursos públicos y en promesas inviables, es prioritario que se preparen en geopolítica y en la agenda internacional. El mundo actual es cada vez más complejo: los acontecimientos políticos y económicos se suceden con rapidez y exigen comprensión y manejo adecuados por parte de quienes aspiran a gobernar.

Es imprescindible que los candidatos cultiven excelentes relaciones internacionales con líderes, instituciones y organismos de prestigio en los ámbitos económico, político, social y cultural. Ese fue el camino seguido por figuras como el expresidente Juan Bosch, por el doctor José Francisco Peña Gómez y, más recientemente, por el doctor Leonel Fernández Reyna. Juan Bosch se distinguió por estar siempre actualizado, por su estudio y análisis de los acontecimientos globales y por las relaciones que mantuvo con líderes políticos, escritores y artistas de América, el Caribe y otras latitudes: Luis Muñoz Marín (Puerto Rico); José “Pepe” Figueres (Costa Rica); Nicolás Guillén (Cuba); Régis Debray (Francia); Miguel Otero Silva (Venezuela); Pablo Neruda (Chile); Gabriel García Márquez (Colombia); Ho Chi Minh (Vietnam); Chiang Kai-shek (China); Agostinho Neto (Angola); y Pablo Casals (España), entre otros.

Leonel Fernandez.

Cuando Juan Bosch fue electo presidente el 20 de diciembre de 1962, con casi el 60 % de los votos, sentó un precedente en la política exterior dominicana. Durante la transición realizó un extenso periplo por diversos países gestionando préstamos, ayudas, relaciones comerciales y vínculos diplomáticos para la nación. Visitó a mandatarios como John F. Kennedy (Estados Unidos), Adolfo López Mateos (México), Charles de Gaulle (Francia), Antonio Segni (Italia), Konrad Adenauer (Alemania) y Harold Macmillan (Reino Unido), quienes en su mayoría lo recibieron con los honores correspondientes a un jefe de Estado.

El doctor José Francisco Peña Gómez también destacó por sus relaciones con líderes y cancilleres europeos y con figuras de la Internacional Socialista: Mario Soares (Portugal); Helmut Schmidt y Willy Brandt (Alemania); Adolfo Suárez y Felipe González (España); François Mitterrand (Francia); Olof Palme (Suecia), entre otros. Su trayectoria internacional fue parte importante de su proyección política.

En cuanto al expresidente Leonel Fernández, independientemente de las discrepancias políticas o personales que pueda suscitar, debe reconocerse su aporte a la proyección internacional del país. Despojado de mezquindades y desde una mirada objetiva, ha sido el líder dominicano que más ha trabajado por fortalecer las relaciones internacionales y la diplomacia en el siglo XXI. Su participación y mediación en procesos de solución de crisis contribuyeron a evitar enfrentamientos y derramamientos de sangre entre naciones hermanas.

Además, su gestión se caracterizó por la celebración y coordinación de cumbres, foros, conferencias y diálogos multilaterales, tanto en la República Dominicana como en el exterior, y por su habilidad para insertar al país en organismos regionales de integración, como el Parlamento Centroamericano (Parlacen). Entre las citas internacionales relevantes se encuentra la cumbre del Grupo de Río celebrada en 2008 en nuestro país, que contribuyó a restablecer la paz entre mandatarios enfrentados en la región. También se recuerda su papel en la cumbre en Cancún, México, sobre la unidad de los países de América Latina y el Caribe, donde Fernández mostró su capacidad de coordinación y liderazgo, ganándose el respeto de los jefes de Estado presentes. De igual forma, su mediación durante la crisis en Honduras, tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, permitió que el expresidente llegara a la República Dominicana como asilado político.

En contraste, la gestión del presidente Luis Abinader enfrentó dificultades en la organización de la Cumbre de las Américas el año pasado, lo que algunos atribuyen a una falta de liderazgo internacional manifiesto en ese episodio. En días recientes, el exmandatario Fernández ha sido objeto de una campaña de ataques y acusaciones infundadas por parte de políticos que parecen desconocer el papel que debe desempeñar un líder en materia de relaciones exteriores. Se le ha criticado, por ejemplo, por mantener vínculos políticos con el depuesto presidente Nicolás Maduro, debido a su participación como observador en unas elecciones en Venezuela atendiendo una solicitud del Centro Carter, organización reconocida mundialmente por su labor en derechos humanos y procesos electorales.

Detrás de esas críticas hay, además, un interés político: en el partido de gobierno (PRM) existe preocupación ante la posibilidad de que Fernández sea fuerte candidato de cara a 2028. No obstante, como reza el dicho, “difama el que puede, no el que quiere”. La trayectoria del expresidente —su esfuerzo, mediación y contribuciones a la diplomacia— ayudaron a romper el aislamiento internacional que por años afectó a la República Dominicana. Por sus aportes al diálogo y la concertación en momentos críticos, el país ha ganado reconocimiento en la región como un actor promotor de la paz.

En definitiva, los aspirantes a la presidencia deberían priorizar la preparación en relaciones internacionales y geopolítica. Gobernar hoy exige no solo gestión interna, sino también una visión global, capacidad de mediación y redes de cooperación que proyecten y defiendan los intereses nacionales en un mundo cada vez más interconectado.

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