La irresponsabilidad de sembrar dudas sobre instituciones sólidas

Entre denuncias legítimas y campañas infundadas contra el Banreservas y su seguro

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Por Luis Céspedes Peña

Existen sectores políticos que parecen disfrutar de la creación de incertidumbre económica y social, bajo la creencia de que desacreditando instituciones públicas o a las personas que las dirigen pueden obtener ventajas partidarias. En ese contexto se inscriben los cuestionamientos al Banco de Reservas de la República Dominicana y a su filial aseguradora, el Seguro Banreservas, sobre los cuales algunos detractores han llegado a afirmar, sin pruebas concluyentes, que atraviesan una situación de quiebra.

Es innegable que en distintas instituciones, públicas y privadas, se han producido casos de robos o manejos irregulares. En ocasiones, estos hechos involucran a empleados; en otras, a funcionarios de alto nivel. Recientemente, el país ha sido testigo de un escándalo en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), que ha generado comprensible preocupación ciudadana. Sin embargo, extrapolar esos hechos para sembrar dudas infundadas sobre la solidez financiera del Banreservas y de su seguro constituye un ejercicio de aventurerismo político.

Los clientes de estas entidades no deben dejarse arrastrar por intereses partidarios ni por campañas promovidas, posiblemente, desde sectores bancarios privados inescrupulosos que buscan crear “tempestades” mediáticas para perjudicar a instituciones que han demostrado estabilidad y confianza. Aunque la banca privada, en su mayoría, opera con credibilidad, la historia demuestra que ninguna entidad está exenta de riesgos cuando fallan los controles internos. En el caso del Banreservas, no existe evidencia alguna de que los ahorros de sus clientes estén en peligro.

Actualmente, el banco es presidido por el economista Leonardo Aguilera, reconocido por su trayectoria y capacidad técnica. Bajo su gestión se han iniciado investigaciones para esclarecer el manejo de administraciones anteriores, con el objetivo de determinar responsabilidades, si las hubiere. Si se comprueba una mala administración, corresponde que las autoridades actúen con firmeza; ello no implica, en modo alguno, que los depósitos de los clientes estén amenazados. El Banreservas y su seguro continúan operando con normalidad y con finanzas estables.

Resulta preocupante que ciertos sectores, movidos por intereses políticos o económicos, intenten dañar la reputación de instituciones estatales que, por su naturaleza, están llamadas a responder a las necesidades de la ciudadanía. Las denuncias responsables, sustentadas en pruebas, son necesarias y saludables para la democracia. Muy distinto es recurrir a acusaciones infundadas que, aunque carezcan de sustento, provocan un daño real a la confianza pública.

Combatir la corrupción exige castigar a quienes roban recursos del Estado, pero también implica evitar que se mancille sin fundamento a servidores públicos y entidades que trabajan en beneficio de la sociedad. El Banreservas, como se ha dicho con razón, tiene reservas: financieras, institucionales y morales, para seguir cumpliendo su misión al servicio del país.

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