Entre la indignación y la fortaleza: el país que resiste y avanza

Corrupción, seguridad y resiliencia ciudadana en un momento decisivo para la institucionalidad del país

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Al cerrar el año 2025 y proyectarnos hacia el 2026, la República Dominicana se encuentra en un momento que invita a una profunda reflexión nacional. No se trata únicamente de balances políticos, sino de hechos concretos que han puesto a prueba la confianza ciudadana y la solidez de nuestras instituciones.

Los recientes casos de corrupción, en especial aquellos vinculados a entidades llamadas a garantizar derechos fundamentales como la salud, han provocado una indignación legítima. El escándalo que rodea al Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) ha sacado a la luz presuntas prácticas que habrían comprometido recursos destinados a la atención médica de millones de dominicanos.

Este episodio podría marcar un antes y un después en la agenda pública del país, no solo por la magnitud de las acusaciones, sino por el impacto humano que implican. Cuando los recursos públicos se desvían de su finalidad, no estamos frente a simples irregularidades administrativas, sino ante acciones que afectan vidas y erosionan la credibilidad del Estado. De ahí que la reacción social haya sido firme y clara: el país no es indiferente cuando se vulnera lo más sagrado.

En este contexto, resalta la postura del presidente Luis Abinader, quien ha reiterado su compromiso de no ocultar ni apañar actos de corrupción y de garantizar que la justicia actúe con independencia. Este enfoque, distinto al de administraciones anteriores, fortalece la institucionalidad democrática y envía un mensaje inequívoco: nadie está por encima de la ley.

Paralelamente, la nación continúa enfrentando el desafío persistente de la delincuencia. Aunque la Policía Nacional y otros organismos reportan avances, la criminalidad sigue afectando a numerosas comunidades, lo que demanda soluciones integrales, sostenidas y enfocadas tanto en la prevención como en la seguridad ciudadana.

Más allá de las dificultades, emerge la verdadera fortaleza del país: su gente. El pueblo dominicano ha demostrado ser resiliente y trabajador, capaz de mantenerse en pie ante la adversidad y de creer, incluso en tiempos complejos, en la posibilidad de un país mejor.

Nuestra historia está marcada por crisis transformadas en oportunidades y por momentos difíciles que forjaron carácter. La grandeza dominicana no se mide por la ausencia de problemas, sino por la capacidad de enfrentarlos con dignidad, fe y determinación.

Al entrar en el 2026, el reto colectivo es convertir la indignación en compromiso ciudadano, vigilancia activa y esperanza responsable. La República Dominicana tiene con qué avanzar: cuenta con un pueblo que no se rinde y con la voluntad de seguir construyendo un futuro más justo, más transparente y más humano.

Edwin DeLaCruz es periodista y abogado, con una trayectoria dedicada a la comunicación y a la promoción de la justicia social. Su labor combina la cobertura informativa con un firme compromiso con los derechos humanos y la defensa de la dignidad de las personas.

A lo largo de su carrera, ha demostrado un marcado interés en la lucha por los derechos laborales y en la visibilización de causas sociales que fortalecen la equidad y la protección de los sectores más vulnerables. Su enfoque periodístico busca generar conciencia, fomentar el respeto y promover un diálogo ético en torno a los temas de mayor relevancia social y humana.

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